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7 oct 2014

Luna sin idiomas.

De infante corría siguiendo a la luna
y en otras ocasiones huyendo de ella,
después que el sol caía
como los gladiadores  desvanecidos en el circo romano,
ella aparecía templada, regia,
y llena de esplendor
en compañía de las estrellas que la ataviaban,
jamás tuvo celos de ellas,
sabía que éstas, las estrellas,
en algunas ocasiones perdían el sentido direccional de la vida ,
eran tan fugaces,  ausentes
aunque muchas de ellas reclamaban para sí ser mensajeras de muchos deseos,
sin embargo ella salía vestida con su traje  de cristal
y aunque suene un poco egoísta  nunca  necesito de ellas para sentirse bien,
era fiel testigo de promesas incalculables
y de los más efímeros romances que tenían lugar a la orilla de las lagunas,
devota de las confesiones solitarias de los amorosos.
Fue aquella tarde de Mayo cuando la perdí,
y desde entonces el aire empezó a sobrarme,
sin duda aparente mis huesos empezaron a consternarse
 y en mis noches febriles el llanto era mi única compañía.
 Nunca he contado con un compañero de lucha,
 y ella ,la Luna
había sido testigo fiel del gran amor
que mis labios profesaban con exactitud
día tras día
noche tras noche
como un ritual necesario casi obligatorio
me dirigí a la luna desde mi ventana crepuscular
pensado que concebiría mi angustia y te daría mi mensaje,
finalmente la vi,
lleno de enojos le reclamé
porque no habías regresado
la vi  llorando,
no habían palabras
ni sollozo alguno
solo lágrimas,
lágrimas que se fundían en la tierra,
y esa noche lloré de consternación
por el dolor de no tenerte
y además por darme cuenta
que la luna no tiene idiomas.

Ian David Briceño Aguilar.-
Nicaragüense.

19 may 2014

Debajo de un catre.


Lágrimas se asoman por mi ventana,
¿Dónde estoy? ¿Qué me has hecho?
Cállate, déjame hablar.
No trates de apagar mi voz
el silencio entorpece mis sentidos.
No trates de reprimirme,
mis letras hablaran con vehemencia
hasta sangrar tus oídos.
No me obligues a llevar esta vida,
te puedo asegurar que el poeta tampoco soy yo.
El sol brilla con luz propia y se deja caer soberbio
como verdad negada frente a las narices.
Alguien toca a la puerta, no trates de esconderme.
Muy cierto es, debajo de de un catre todo es mejor si estas a mi lado.
Podrán leerlo, pero jamas podrán imaginarlo muchos menos entenderlo.
Nadie lo entenderá, solo tu y yo sabemos lo secretos que se esconden
debajo de mi piel escritos por el dedo de Dios con sangre que no redime.
¿Y que es la verdad?
- Yo soy la verdad, dijo Jesús.
Tus manos heladas acariciando mi pecho
Sudando de frío y tu de calor,
Escondidos debajo de un catre,
No lo olvides, si es a tu lado, todo sabe mejor.
Esa es mi verdad. a Jesús se le olvido preguntármela.

Ian David Briceño
Poeta Nicaraguense .-